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Tu perfil de Inversión

¿Por qué necesito completar el test del inversor?

La importancia de conocer tu perfil de inversión

Para apreciar la importancia de conocer tu perfil de inversión, intentá responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es mejor? ¿Un producto que vence dentro de cinco años, otro que puedes reembolsar dentro de tres años o uno que no tiene vencimiento definido?
  • ¿Qué es mejor? ¿Un producto que te ofrece altos rendimientos a cambio de un riesgo mayor o un instrumento que promete rentabilidades bastante inferiores, pero es muy seguro?
  • ¿Qué es mejor? ¿Un producto que tiene bajas comisiones y baja rentabilidad, u otro que lleva asociados más gastos y proporciona más rentabilidad?

La respuesta correcta es que no existe una respuesta correcta. Todas estas preguntas, y otras muchas que te pueden ayudar a elegir entre la variedad de productos de inversión que tienes a tu disposición, se contestan con una sola palabra: DEPENDE. Depende de tus preferencias y tus circunstancias.
Tu asesor financiero solo puede recomendarte el producto de inversión más adecuado para vos cuando tiene una panorámica completa y cabal de tus necesidades, preferencias, situación financiera y experiencia inversora. En resumen, para que tu asesor te pueda brindar el mejor servicio necesita conocer tu perfil de inversión.

Además de ser indispensable para que puedas recibir una correcta orientación profesional, tus asesores están legalmente obligados a mantener actualizado tu perfil de inversión. De este modo, podrán justificar ante los organismos que supervisan los mercados de capitales (en Argentina, la Comisión Nacional de Valores) que los instrumentos de inversión que te recomiendan son los más convenientes para vos en cada momento.

RECORDÁ: Si tu Banco te solicita completar un cuestionario muy detallado (el test del inversor) sobre tus conocimientos, experiencia, objetivos y preferencias de inversión, es únicamente en tu beneficio.



¿Cómo conocer mi perfil de inversión?

Con frecuencia se piensa, erróneamente, que la tolerancia al riesgo es el único o el principal atributo que caracteriza los diferentes perfiles de inversión. Sin duda, es uno de los más relevantes: una buena inversión nunca se debería convertir en una fuente de insomnio (si la volatilidad de un valor te produce excesiva preocupación, probablemente deberías revisar a la baja tu nivel de tolerancia al riesgo). 

Sin embargo, hay otros aspectos y características de los diferentes instrumentos de inversión, tan relevantes como la tolerancia al riesgo, que los hacen más o menos adecuados para cada perfil. 

En el siguiente cuadro tenés los principales elementos que definen tu perfil de inversión. Te servirán de base para hacerte las preguntas adecuadas y acotar la gama de instrumentos de inversión adecuados para vos.

Necesidades y metas

TUS PREGUNTAS
  • ¿Qué es lo que querés conseguir al invertir? ¿Cuáles son tus objetivos?
  • ¿Cuánto dinero necesitás juntar para alcanzarlos?
  • ¿En qué plazo querés / necesitás conseguirlos?

Como podés ver por las preguntas, el primer paso es tener en claro tus objetivos, ya que eso va a determinar, en gran medida, el monto del dinero que querés conseguir y el plazo en el que lo vas a necesitar.

Ejemplo: No es lo mismo invertir con el propósito de juntar dinero para cuando te jubiles, dentro de veinte años, que invertir porque te querés comprar una vivienda dentro de tres años. 

El plazo es algo relativamente fácil de determinar (corto, mediano o largo). Sin embargo, muchas personas se bloquean al intentar definir el monto que necesitan, ya que no es fácil incorporar variables como las variaciones de precios o las expectativas de ingresos futuros. Si es tu caso, no te preocupes: fijá una cantidad y ajustala siempre que te parezca necesario. Recordá que tanto tus circunstancias personales como el contexto que te rodea se van a modificar con frecuencia en el futuro, por lo que te interesa mantener un buen control de tus inversiones y de tus planes financieros.

En función de tus metas, del monto que necesitás juntar y del horizonte temporal de tu inversión (el tiempo durante el que tenés previsto mantenerla), te convendrán más unos productos u otros. Por ejemplo, si estás pensando en una inversión a largo plazo, es probable que te interesen productos con elevadas perspectivas de rentabilidad y mayor riesgo, ya que hay tiempo suficiente para que los periodos de pérdidas queden favorablemente compensados por los de ganancias. Por el contrario, si estás pensando en comprar una casa dentro de tres años, tal vez necesites productos con un riesgo moderado o incluso conservador (según tu capital inicial), para evitar que las eventuales fluctuaciones de los mercados en los próximos tres años te generen pérdidas en el momento en el que decidas recuperar tu dinero para realizar la compra.



Rentabilidad esperada y tolerancia al riesgo

TUS PREGUNTAS
  • ¿Cuál es la rentabilidad que querés alcanzar? Dicho de otro modo, ¿cuál es la diferencia entre el monto de dinero que estás invirtiendo ahora y el que necesitás juntar para cumplir tus objetivos?
  • ¿Cuál es tu nivel de tolerancia subjetiva al riesgo? ¿Cómo reaccionarías si, en el plazo de un mes, tu inversión perdiera un 15% de su valor?
  • ¿Cuál es el monto máximo que estás dispuesto a perder, si se cumpliera el peor escenario posible?

En el apartado anterior ya hablamos sobre la tolerancia al riesgo, y mencionamos el peligro de sobreestimarla: se trata de un sesgo psicológico que nos lleva a aceptar intelectualmente pérdidas futuras que, en realidad, nos generan un considerable estrés cuando se producen en realidad.

Vamos a hablar al mismo tiempo de rentabilidad esperada y de tolerancia al riesgo porque constituyen una pareja inseparable: la combinación riesgo/rentabilidad es uno de los principales atributos de cualquier instrumento de inversión. 

Si necesitás obtener una rentabilidad elevada, pero una estimación realista de tu tolerancia al riesgo te sitúa en un nivel moderado, tal vez tengas que reconsiderar (alargar) el plazo de tu inversión. No existen atajos, y cualquier propuesta de inversión que te asegure grandes rendimientos con poco o ningún riesgo será, con toda seguridad, un fraude financiero. Descargá la ficha sobre Cómo prevenir los fraudes financieros.



Edad y momento de la vida

TUS PREGUNTAS
  • ¿Sabés cómo influye tu edad en tu nivel de tolerancia al riesgo y en el plazo previsto de tu inversión?
  • ¿Comprendés cómo influyen tus actuales circunstancias personales, familiares y profesionales en tu nivel de tolerancia al riesgo y en el plazo previsto de tu inversión?
  • Teniendo en cuenta el momento de la vida en que te encontrás y tus circunstancias particulares, ¿durante cuánto tiempo querés / necesitás mantener tu inversión?

Vimos que la tolerancia al riesgo tiene una parte 100% subjetiva: cada persona reacciona de forma diferente frente a las pérdidas ocasionales en sus inversiones. 

La edad es un factor que influye en la tolerancia al riesgo: las personas más jóvenes saben que disponen de tiempo suficiente para recuperarse de las eventuales pérdidas y esperar que la inversión de sus frutos. Los adultos mayores, por el contrario, suelen preferir inversiones que garanticen al máximo la conservación del capital, y sienten aversión hacia los valores de comportamiento más imprevisible. 

Sin embargo, a la hora de invertir, cada persona es un mundo. Tanto las preferencias individuales como las circunstancias personales y familiares pueden modificar o contrarrestar el efecto de la edad. Por ejemplo, puede haber jóvenes cuyos objetivos financieros en el corto plazo aconsejen elecciones más conservadoras, o que simplemente prefieran evitar los valores más volátiles y arriesgados. Igualmente, puede haber adultos con una buena situación patrimonial que estén dispuestos a asumir riesgos considerables.

El momento de la vida en que se encuentre cada persona tiene una importancia decisiva en el nivel de tolerancia al riesgo y en el horizonte temporal de las inversiones. Por ejemplo, una persona en sus 30 o 40 años, con responsabilidades familiares, que esté ahorrando para la compra de una vivienda o pagando una hipoteca y que deba dedicar parte de sus recursos a la crianza y educación de sus hijos, posiblemente invierta en productos de mediano plazo, con un riesgo entre moderado y conservador. Sin embargo, si esa misma persona tiene una buena situación patrimonial y unas satisfactorias perspectivas de ingresos futuros, podría preferir productos de inversión más agresivos y con mayores expectativas de rentabilidad.

La tolerancia al riesgo se encuentra estrechamente relacionada con tu horizonte de inversión. Cada instrumento de inversión tiene un “horizonte temporal recomendado”, que es el plazo mínimo durante el que se recomienda mantener la inversión para maximizar las probabilidades de obtener ganancias. 

Si contratás un producto con un horizonte recomendado de mediano o largo plazo, pero en realidad tus circunstancias u objetivos son de corto plazo, lo más probable es que tengas que venderlo antes de su vencimiento o del plazo recomendado, con un elevado riesgo de sufrir pérdidas en el momento de deshacer la inversión. 

En resumen, resulta indispensable que vos y tu asesor conozcan con detalle tus circunstancias, necesidades y preferencias individuales, más allá de las pautas genéricas sobre la idoneidad de cada instrumento para los diferentes tipos de inversores.



Situación Financiera

TUS PREGUNTAS
  • ¿Tenés capital ahorrado que no vas a necesitar para hacer frente a los gastos habituales o previsibles del hogar?
  • ¿Tenés controlado tu nivel de endeudamiento? En otras palabras, ¿disponés de ingresos suficientes para hacer frente a tus obligaciones de pago, sin comprometer la salud de tu economía personal y familiar?
  • ¿Tenés confianza en la estabilidad de tus fuentes de ingresos? En este momento, ¿sentís tranquilidad ante tus perspectivas de ingresos futuros?
  • ¿Tenés un patrimonio que te brinde suficiente respaldo económico (otro tipo de inversiones, ahorros, inmuebles, etc.)?

Un principio básico de la salud inversora es que nunca conviene invertir el dinero que vas a necesitar de manera inmediata. Incluso las inversiones más conservadoras (exceptuando los depósitos a plazo fijo, que en realidad son productos bancarios) tienen cierto nivel de riesgo. O, aunque tengan muy poco riesgo, tal vez deban mantenerse durante un periodo de tiempo mínimo para generar algún rendimiento, lo que significa que no estarán disponibles para tus necesidades cotidianas.

En el caso de los inversores con perfil moderado o agresivo, es necesario ir un paso más allá: no solo conviene invertir el capital que no vas a necesitar, sino el capital que podés arriesgar. Recordá que las inversiones con mayores expectativas de rentabilidad tienen la contrapartida de que pueden hacerte perder una parte del capital invertido, o incluso la mayor parte en el caso de los instrumentos más arriesgados.

¿Cómo se relaciona el endeudamiento con tu capacidad inversora? Depende del nivel y la naturaleza de tu endeudamiento. 

Por ejemplo, si estás pagando puntualmente la hipoteca, cancelás todos los meses el total de tu tarjeta de crédito (evitando el efecto revolving del pago mínimo), llegás a fin de mes y tenés cierta capacidad de ahorro, se puede decir que estás en una situación de endeudamiento sano. La buena noticia es que este endeudamiento sano es perfectamente compatible con alguna inversión de riesgo medio o bajo que te ayude a preservar el valor de tus ahorros.

Por el contrario, si tenés dificultades para llegar a fin de mes porque no podés hacer frente a tus diferentes fuentes de financiación (tarjetas de crédito, préstamos, facturas impagas, hipotecas, etc.), tu primer objetivo debe ser sanear tu economía mediante un plan de control del endeudamiento. Podés encontrar ideas prácticas para conseguirlo en el portal Cuentas Sanas, de Banco Macro.

Vimos que la tolerancia al riesgo tiene una parte 100% subjetiva: cada persona reacciona de forma diferente frente a las pérdidas ocasionales en sus inversiones. La edad es un factor que influye en la tolerancia al riesgo: las personas más jóvenes saben que disponen de tiempo suficiente para recuperarse de las eventuales pérdidas y esperar que la inversión de sus frutos. Los adultos mayores, por el contrario, suelen preferir inversiones que garanticen al máximo la conservación del capital, y sienten aversión hacia los valores de comportamiento más imprevisible. 

Por último, la estabilidad y cuantía de tus fuentes de ingresos, así como el patrimonio que ya tenés, son datos adicionales que ayudarán a tu asesor a sugerirte la combinación óptima de rentabilidad / riesgo y el tipo de inversión más adecuada para alcanzar tus objetivos.



Conocimiento y experiencia en los mercados de valores

TUS PREGUNTAS
  • ¿Tenés en claro cómo se relacionan el riesgo y la rentabilidad?
  • ¿Comprendés la importancia de tener bien definido tu perfil de inversión?
  • ¿Invertiste con anterioridad en instrumentos del mercado de valores? En caso afirmativo, ¿en cuáles?

Siempre hay una primera vez para todo. El hecho de que nunca tuvieras la oportunidad o el deseo de invertir en los mercados de valores no tiene por qué ser un obstáculo para que lo hagas ahora, siempre que te asegures de contar con asesores cualificados, idóneos y de confianza. 

Si tu experiencia previa no fue más allá del depósito a plazo fijo, tené en cuenta que los mercados de valores son un mundo completamente distinto. Podés acceder a rendimientos muy superiores, a cambio de soportar mayores niveles de incertidumbre. También hay ciertos costos asociados a la mayor complejidad operativa de los mercados (apertura de cuenta comitente, comisiones de intermediación, etc.). Si las inversiones están bien seleccionadas, estos costos deberían quedar compensados por las ganancias.

Por otra parte, la amplia variedad de instrumentos disponibles te asegura que siempre encontrarás alguno adecuado para tus objetivos y preferencias. Antes de contratar un producto con el que no tenés experiencia, asegurate de conocer y entender todos sus atributos, y de que estos encajan con tu perfil de inversión: 
  • Horizonte recomendado de la inversión o fecha de vencimiento.
  • Nivel de riesgo: ¿Cuál es el máximo que podés llegar a perder si se diera el peor escenario posible? 
  • Rentabilidad esperada.
  • Liquidez: En caso necesario, ¿podés deshacer la inversión con rapidez y sin sufrir una pérdida significativa de valor?

Si ya tenés experiencia en los mercados de valores, tenés mucho camino recorrido, pero no conviene confiarse. Recordá que tu perfil de inversión no es algo estático, sino que evoluciona a lo largo del tiempo. ¿Tenés ahora las mismas necesidades y circunstancias personales que cuando realizaste tus inversiones anteriores? ¿Seguís teniendo la misma tolerancia al riesgo? El contexto económico actual, ¿es similar al que había cuando elegiste esos productos o se ha modificado de forma significativa?



Tolerancia al riesgo y perfiles de inversión

En general, según el nivel de tolerancia al riesgo, se distinguen tres perfiles de inversión: conservador, moderado y agresivo. 
¿Qué nivel de riesgo pensás que podés asumir? Recordemos que el riesgo es la probabilidad de que los resultados sean menos positivos de lo esperado o incluso que sean negativos. ¿Sentís que podés aceptar ocasionalmente alguna que otra pérdida, a cambio de la posibilidad de obtener mayores rentabilidades? 
La tolerancia al riesgo de cada persona es completamente subjetiva: no tiene nada que ver con la capacidad financiera para absorber las pérdidas. Tal vez te podés permitir perder algo de dinero sin que ello suponga un descalabro en tu economía, pero si tales situaciones te hacen sentir mal, sos claramente una persona aversa al riesgo. O, dicho de otra forma, tu perfil de inversión en cuanto al riesgo es conservador.  La prioridad absoluta de cualquier inversor es dormir bien por las noches. Si el producto en el que te has fijado o que te han recomendado es muy volátil (experimenta fuertes fluctuaciones de valor de manera habitual) es mejor que elijas otra inversión. Conocé más sobre las opciones para inversores de perfil conservador.
Sí, por el contrario, la perspectiva de altas rentabilidades te compensa lo suficiente por las inevitables pérdidas que sufrirás de vez en cuando, entonces tu perfil de inversión es arriesgado o agresivo. Conocé más sobre las opciones para inversores de perfil agresivo. 
Entre ambos extremos está el inversor moderado, que no está cómodo con los grandes vaivenes, pero que tampoco tiene suficiente con los limitados rendimientos que ofrecen los productos más conservadores. Conocé más sobre las opciones para inversores de perfil moderado.

ALERTA: Evitá el autoengaño o el optimismo a la hora de definir tus preferencias sobre el riesgo. Los asesores financieros se encuentran a menudo con el problema de que los inversores sobrestiman su capacidad anímica para aceptar las pérdidas. En el momento de tomar la decisión, el rendimiento esperado deslumbra mucho más que los posibles quebrantos, que parecen muy lejanos. Cuando se les pregunta, la mayoría de las personas se consideran inversores moderados o agresivos. Sin embargo, si los malos resultados se concretan, el inversor suele sentirse frustrado y engañado, y descubre que era mucho más conservador de lo que creía.